El mundo se prepara para una guerra comercial por el impacto arancelario de Trump

Por David Lawder, David Ljunggren y Andy Sullivan

WASHINGTON/OTTAWA, 3 abr (Reuters) – Los amplios aranceles del presidente Donald Trump a las importaciones estadounidenses desataron amenazas de represalias el jueves, mientras empresas y gobiernos se apresuraban a contabilizar los costos de una escalada de la guerra comercial que amenaza con sacudir las alianzas globales.

Las sanciones anunciadas el miércoles desataron turbulencias en todos los mercados mundiales y provocaron la condena de otros líderes, que se enfrentan al final de una era de liberalización comercial que ha dado forma al orden mundial durante décadas.

Trump dijo que impondría un arancel básico del 10% a todas las importaciones a Estados Unidos y gravámenes específicos más altos a algunos de los mayores socios comerciales del país, golpeando bienes desde el café italiano y el whisky japonés hasta la ropa deportiva fabricada en Asia. El fabricante de autos Stellantis anunció el despido temporal de trabajadores estadounidenses y el cierre de plantas en Canadá y México.

El primer ministro canadiense, Mark Carney, dijo que Estados Unidos había abandonado su papel histórico de paladín de la cooperación económica internacional. “La economía mundial es fundamentalmente diferente hoy de lo que era ayer”, dijo al anunciar un conjunto limitado de contramedidas.

China prometió represalias por los aranceles del 54% impuestos por Trump, al igual que la Unión Europea, que se enfrenta a un recargo del 20%. El presidente francés, Emmanuel Macron, pidió a los países europeos que suspendan las inversiones en Estados Unidos.

Socios comerciales como Corea del Sur, México e India dijeron que se mantendrán al margen por ahora mientras buscan concesiones. Tanto los aliados como los rivales de Washington advirtieron de un golpe devastador para el comercio mundial.

“Las consecuencias serán nefastas para millones de personas en todo el mundo”, dijo la jefa de la UE, Ursula von der Leyen.

Los analistas advirtieron de que los aranceles podrían alterar las cadenas de suministro mundiales y afectar a los beneficios de las empresas. Los valores tecnológicos y minoristas se vieron especialmente afectados.

Las importaciones al mayor mercado de consumo del mundo se enfrentan ahora a un arancel promedio del 22,5%, frente al 2,5% del año pasado, según Fitch Ratings: las barreras más altas en más de un siglo.

Trump dice que los aranceles “recíprocos” son una respuesta a las barreras impuestas a los productos estadounidenses, aunque su lista de objetivos incluye a islas deshabitadas de la Antártida.

Funcionarios gubernamentales dijeron que los aranceles crearán empleos manufactureros en el país y abrirán mercados de exportación en el extranjero, aunque advirtieron que tomará tiempo ver resultados.

“Sabemos que muchos estadounidenses están preocupados”, dijo el vicepresidente JD Vance a Fox News. “Lo que pido a la gente que aprecie aquí es que no vamos a arreglar las cosas de la noche a la mañana”.

Los economistas dicen que los aranceles podrían reavivar la inflación, elevar el riesgo de una recesión en Estados Unidos y aumentar los costos para la familia promedio en miles de dólares, una responsabilidad potencial para un presidente que hizo campaña con la promesa de reducir el costo de vida. Las regiones que apoyaron a Trump en las últimas elecciones podrían estar entre las más expuestas, según la Reserva Federal.

La incertidumbre de las últimas semanas sobre los aranceles puede haber perjudicado ya a la economía estadounidense. El sector servicios se desaceleró en marzo a su nivel más bajo en nueve meses, respaldando las expectativas de que es probable que el crecimiento económico se estanque en el primer trimestre.

El propio Trump no tiene actos públicos programados antes de partir de Washington para un torneo de golf en uno de sus resorts de Florida. “¡LA OPERACIÓN HA TERMINADO! EL PACIENTE VIVIÓ Y SE ESTÁ CURANDO”, escribió en las redes sociales.

Desde que regresó a la Casa Blanca en enero, Trump ha lanzado una retahíla de amenazas arancelarias intermitentes, que han sacudido la confianza de consumidores y empresas. Trump podría dar marcha atrás de nuevo, ya que los aranceles recíprocos no entrarán en vigor hasta el 9 de abril.

El secretario de Comercio, Howard Lutnick, dijo que eso no ocurrirá. “El presidente no va a dar marcha atrás en lo que anunció ayer”, afirmó en la CNN.

No obstante, persistirán las dudas sobre la permanencia de los aranceles, lo que dificultará a las empresas prever la demanda, según los analistas. “La incertidumbre acaba de subir”, dijo Eric Johnson, estratega de Cantor Fitzgerald.

Algunos de sus mayores aumentos arancelarios recaerán sobre países empobrecidos de África que ya están luchando con la pérdida de fondos estadounidenses para luchar contra el VIH, la malaria y otras enfermedades. Los gravámenes también afectan a algunos aliados geopolíticos más importantes de Washington.

En Asia, Trump impuso aranceles del 24% a Japón y del 25% a Corea del Sur, países que albergan importantes bases militares estadounidenses. También impuso una tasa del 32% a Taiwán, que se enfrenta a una mayor presión militar por parte de China.

(Reporte de las redacciones de Reuters; escrito por Andy Sullivan y Matthias Williams; editado en español por Carlos Serrano)

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